Nueva etapa de acción y formación en cambio climático

En la Universidad CLAEH, con el apoyo de la embajada de Bolivia y de la CAF (Banco de Desarrollo de América Latina), este semestre comienza a rodar una intensa agenda de actividades relacionadas con el cambio climático. Habrá conferencias, cursos y, en el mediano plazo, una maestría.

“La conferencia Agua y Cambio Uruguay es un primer paso”, evaluó el embajador de Bolivia en Uruguay, René Orellana. En una reciente entrevista, el embajador destacó la importancia de la conferencia de este 16 de julio.

—¿Por qué Bolivia está interesada en trabajar en estos temas?

—No es inspiración momentánea. Es parte de una política de Estado de Bolivia el promover la conservación de los ecosistemas del planeta y los derechos de la madre tierra. La madre tierra y el vivir bien son los pilares en la visión de desarrollo integral de Bolivia. Bolivia tiene una ley de derechos de la madre tierra para vivir bien. Bolivia fue de los primeros reconoció y suscribió el acuerdo de París. (…) Es, por tanto, una línea de orientación de política internacional abrir un debate sobre el acuerdo de París.

Para Orellana es fundamental identificar las causas históricas del calentamiento global y analizar el estado de situación del cambio climático en el planeta, los riesgos actuales y futuros, la incidencia de los impactos en los pequeños productores, el impacto en las ciudades y poblaciones urbanas. Adicionalmente, cree que hay que proponer acciones y medidas, en el contexto internacional, para acelerar el cumplimento del acuerdo de París.

—Este evento nos interesa mucho porque está vinculado al derecho humano al agua. Bolivia, a través del presidente Evo Morales, promovió la declaración internacional del derecho humano al agua en Naciones Unidas. Y después de varios años logró la declaración. El agua es un bien colectivo, público, social, sensible al calentamiento global.

¿Cuál es el impacto del cambio climático en las fuentes y en los servicio de agua potable? ¿Qué avances estamos haciendo en nuestros países para construir sistemas de gestión resilientes al cambio climático?, se preguntó el embajador y remarcó la importancia de identificar las experiencias exitosas, los modelos normativos, las acciones de los comités de agua, de las asociaciones de usuarios, de las empresas públicas de agua… También, de conocer la planificación para construir estructuras resilientes, y todas las inversiones en agua y saneamiento que sean sostenibles.

Universidad CLAEH y CAF

—¿Por qué hemos planteado esto a la CAF? Porque es un actor de gran protagonismo en la provisión de crédito y el respaldo a políticas y planes nacionales. Es un socio fuerte de nuestros gobiernos. Es un banco de nuestros Estados, es un banco público.

¿Por qué la Universidad CLAEH? Porque es una universidad con gran sensibilidad y relacionamiento con las organizaciones locales, sociales. Porque tiene un enfoque de constricción teórica, conceptual, en temas de desarrollo, políticas públicas, medio amiente, gestión pública, social y cultural.

La Universidad CLAEH es además un centro de pensamiento que está trabajando el tema del cambio climático y de hecho va a iniciar un curso sobre el tema, que no está orientado solo a académicos sino a dirigentes sociales, generadores de opinión. Es nuestro interés llegar a este público pensante, a esta masa crítica que va a contribuir a avivar el debate.

Necesitamos fortalecer el debate, llegar a los generadores de opinión que son escuchados por la sociedad, periodistas, analistas, diseñadores de políticas públicas del ámbito local y nacional, planificadores, directivos de empresas públicas, ejecutivos que gestionan las empresas vinculadas a la provisión de servicios de agua y riego… Necesitamos llegar a representantes sociales vinculados a la gestión del agua, llegar a académicos y pensadores que contribuyen a diseñar políticas, a realizar investigaciones.

El embajador recordó que la historia de Bolivia permite entender su marcada preocupación por el tema. En especial, la llamada guerra del agua. En ese sentido, repasó el conflicto social que el país vivió en el año 2000, cuando dos empresas transnacionales que gestionaban el agua incrementaron las tarifas y ocasionaron una crisis.

Desde entonces, el agua ha pasado a ser un tema central, dijo. Se creó un Ministerio del Agua y luego de Medio Ambiente y Agua. Se priorizaron las inversiones y la planificación a largo plazo. (…) Y el derecho fundamentalísimo al agua es un concepto muy particular que está en la Constitución.