Ciencia para la paz: conocer, comprender, convivir

En el marco del Día del Futuro, el Salón de Actos del Parlamento Nacional fue escenario del lanzamiento del Ciclo de Conversatorios 2025 de la Cátedra UNESCO de Transformaciones Sociales y Condición Humana de la Universidad CLAEH, organizado junto a la diaria. La actividad, realizada el lunes 29 de setiembre de 2025, abrió el Ciclo 2025 dedicado a “Educación y Cultura de Paz”, bajo la consigna “Educar para comprender, comprender para convivir”.

La jornada comenzó con las palabras de Lucía Pardo, de la diaria, y de Luis Carrizo, coordinador de la Cátedra UNESCO, quien situó la iniciativa en una triple inspiración: el pensamiento humanista de Edgar Morin, la tradición de desarrollo humano que dio origen al CLAEH y la misión histórica de la UNESCO de construir paz en la mente de las personas. El Parlamento, como casa de la democracia, ofreció un marco simbólico especialmente significativo para pensar los desafíos de la convivencia, la educación y el futuro.

La conferencia inaugural estuvo a cargo de Germán Gutiérrez, presidente de la Unión Internacional de Ciencias Psicológicas y primer latinoamericano en ocupar ese cargo. Bajo el título “Ciencia para la paz: conocer, comprender, convivir”, Gutiérrez propuso revisar críticamente el papel de la ciencia en la sociedad. Señaló que la ciencia ha sido, muchas veces, parte de la solución y también parte del problema, por lo que debe interrogar sus propios sesgos, efectos y responsabilidades. Su exposición articuló tres verbos clave: conocer, para comprender las causas del conflicto y las condiciones de la cooperación; comprender, para que las sociedades puedan mirarse con mayor lucidez; y convivir, para promover vínculos, diálogos y políticas orientadas a la paz.

Luego tuvo lugar una mesa de comentarios moderada por Luis Carrizo, que permitió ampliar y complejizar los ejes abiertos por la conferencia inaugural. Participaron Rafael Radi, integrante de la Academia Nacional de Ciencias; Zelmira May, especialista del Sector Educación de la Oficina Regional de UNESCO en Montevideo; Gabriel Quirici, director nacional de Educación; y el padre Mateo Méndez, director del Movimiento Minga, acompañado por una nutrida presencia de jóvenes vinculados al proyecto. La mesa puso en diálogo miradas provenientes de la ciencia, la educación, la política pública y el trabajo territorial, mostrando que la construcción de una cultura de paz no puede pensarse desde un único lugar ni reducirse a una consigna general.

Radi subrayó el papel de la ciencia como generadora de una base común de conocimiento para el diálogo democrático, pero también insistió en la responsabilidad pública de los científicos: no alcanza con producir evidencia, también es necesario comunicarla de manera comprensible, honesta y esperanzadora. Zelmira May vinculó la discusión con los grandes marcos internacionales de UNESCO, en particular con la Recomendación sobre Educación para la Paz, los Derechos Humanos y el Desarrollo Sostenible, aprobada en 2023, señalando que el gran desafío está en traducir esos acuerdos en prácticas educativas concretas. Gabriel Quirici, desde la perspectiva de la política educativa nacional, planteó la necesidad de fortalecer el vínculo entre reflexión pedagógica, toma de decisiones y experiencia cotidiana en las aulas. Propuso, además, recuperar una vocación humanista de la educación y avanzar hacia “misiones pedagógicas del siglo XXI”, capaces de llegar con más tiempo, más escucha y mejores oportunidades a quienes más lo necesitan.

El testimonio del padre Mateo Méndez introdujo con fuerza la dimensión territorial y social del debate. Desde la experiencia cotidiana del Movimiento Minga, recordó que toda pedagogía de la paz debe partir de la escucha real de los jóvenes, de sus deseos, necesidades y proyectos de vida. Pero también advirtió que esa escucha no puede separarse de las condiciones materiales de existencia: vivienda, alimentación, cuidado, afecto, reconocimiento. Su intervención desplazó la conversación hacia una evidencia ética insoslayable: no hay convivencia posible, ni cultura de paz sostenible, cuando la vida cotidiana está marcada por la exclusión y la indignidad.

El cierre estuvo a cargo de la vicepresidenta Carolina Cosse, quien convocó a tender puentes entre “mundos paralelos” y a devolverle valor a la palabra. La apertura del ciclo dejó planteada una convicción central: construir cultura de paz exige conocimiento, escucha, justicia y conversación sostenida.

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