Editorial Boletín No. 3
Editorial Marzo
Discurso del decano de la Facultad de Derecho en la ceremonia de graduación 2014
Celebramos hoy la graduación de la tercera generación de estudiantes de Abogacía y de Notariado.
En 2011 la Facultad de Derecho abrió sus puertas realizando el descomunal esfuerzo de poner en marcha en forma simultánea y en un solo acto, todos los años y todas las materias de dos carreras universitarias completas.
No fue posible –como habría sido natural– comenzar solo con primer año para ir subiendo los peldaños de a uno, acompasando el avance de la generación de ingreso.
La construcción inicial de nuestra Facultad, más que el resultado de un proceso, fue una suerte de big bang, que puso en movimiento un sistema que comenzó a funcionar en un solo acto y cuyas piezas debieron ir acomodándose sobre la marcha.
Y se hizo de este modo porque las circunstancias reclamaban que así se hiciera, pues el proyecto de vida de mucha gente se había visto abruptamente comprometido y era necesario generar una salida, ofrecerles un camino que les permitiera culminar la opción vocacional que habían escogido.
Es difícil describir aquí todos los detalles que debieron preverse, contemplarse y resolverse al encarar aquella tarea. Es imposible enumerar las infinitas dificultades y desafíos que aquella actividad trajo aparejadas. Pero se hizo. Quizás al influjo de aquella idea de Lebret, que para enfrentar las situaciones de este tipo reclamaba menos prudencia, menos cálculo y… más locura.
Cuando hoy vemos que varias de esas personas se encuentran aquí, ansiosas por recibir el documento que acredita la finalización de sus carreras, sentimos que aquel esfuerzo, aquella locura, sí valió la pena.
Fueron muchos los que trabajaron para que esto fuera posible, pero en este momento quiero realizar un particular reconocimiento a Alejandro Abal Oliú, que lideró, condujo y ejecutó aquella quimera y la dejó encaminada para que ahora intentemos hacerla cada vez mejor.
Intentar hacer de nuestra facultad algo cada vez mejor. Esa es la síntesis de nuestro proyecto. Ser cada vez mejores significa, antes que nada, privilegiar la calidad, ser serios y responsables en lo que ofrecemos y en lo que reclamamos. Lo sabemos y lo saben nuestros estudiantes: este no es el camino más fácil y más rápido. Pero es el único camino posible en el quehacer universitario.
En esta apuesta a la calidad el próximo año incorporaremos a nuestro currículo obligatorio un ambicioso y original proyecto detransversalización de la escritura, que apunta a formar a nuestros estudiantes en el arte de la expresión escrita, mediante talleres y tutorías que se insertarán a lo largo de toda la carrera. Aspiramos a que nuestros estudiantes y nuestros egresados se distingan, entre otras cosas y muy especialmente, por su capacidad de saber expresarse, por su claridad, porque estas son –sin dudas– herramientas indispensables del jurista.
Ser cada vez mejores también significa integrar a nuestra facultad. Integrarla con su entorno, a cuyos efectos hemos realizado –con el apoyo de docentes de nuestra Casa y también de otras universidades– numerosas actividades académicas de excelente nivel, que fueron ofrecidas en forma libre para el público en general.
Pero integrar a la facultad también significa tender lazos y articular relaciones e intercambios con todo el sistema universitario nacional. En esta línea, hace pocos días tuvimos la satisfacción de celebrar en nuestra sede un encuentro con todos los decanos de las facultades de Derecho uruguayas (Universidad de la República, Universidad Católica, Universidad de Montevideo y Universidad de la Empresa). Se trata de un acontecimiento de una gran significación, pues es la primera vez que se concreta algo así. Sus proyecciones fueron, además, muy auspiciosas, pues todos los decanos coincidimos en la idea de que la enseñanza del Derecho es un tema que trasciende la individualidad de cada centro educativo o institución para situarse en un plano superior, de carácter y compromiso nacional.
Pero hace algunos minutos decíamos que hoy tenemos aquí presentes a algunas personas que deben ser y son el centro de esta ceremonia de graduación. Están culminando una etapa importante en la vida de cualquier universitario que alcanza la ansiada meta de finalizar la carrera que años antes eligió.
Es difícil que alguien pase por una ocasión así sin emocionarse al recordar los infinitos momentos que componen el collage que constituye este periodo de la vida. Algunos nos evocan circunstancias de alegría. Otros no tanto. Unos y otros se conjugan para provocarnos la muy grata sensación del deber cumplido, que ofrendamos con cariño a quienes nos acompañaron en este proceso, y que también sirve para demostrarnos a nosotros mismos ¡que sí éramos capaces de hacer algo así!
Ahora se abre otra etapa. Al igual que la que acaba de finalizar, la que viene también traerá consigo compromisos, responsabilidades y desafíos, momentos gratos y momentos ingratos.
El balance del ciclo que comienza, seguramente se hará dentro de muchos años. Qué tan gratificante habrá de ser la sensación que se tenga cuando llegue ese momento, depende de lo que se haga a partir de hoy y en el futuro, cada día.
Es muy importante tener esto siempre presente.
Nuestra facultad quiere desearles el mayor de los éxitos en la etapa que comienzan. Deseamos que la profesión que han elegido sea el instrumento que les permita alcanzar su plenitud como personas. Y de esa forma, honrándose a ustedes mismos, nos harán, a todos, el mejor de los honores.
Las puertas de esta casa de estudios quedan abiertas para continuar, en la forma que cada uno prefiera, el vínculo que hemos establecido.
Queremos continuar acompañándolos y, también, contar con su compañía, siempre.
Por Dr. Mario Garmendia
Decano de la Facultad de Derecho CLAEH
