En recuerdo de Luis Branda por Humberto Correa
Me acabo de enterar a través de un artículo (in memoriam) de M. Soler Ranzani publicado en la Revista de la Federación de Educación Médica (FEM 2017, 20 (5): 251) que ha muerto hace poco Luis Branda.
Los seres humanos nacemos, vivimos y un día terminamos de vivir. Desaparecemos del universo. Así es la naturaleza. Mueren muchas personas cada minuto, y cada semana desaparecen algunos que conocíamos. Lo aceptamos, tal como aceptamos nuestra futura desaparición y seguimos viviendo, trabajando, sufriendo y gozando: “la función debe continuar”.
Sin embargo, la muerte de Luis —como la de otros y otras que compartían las características relacionales que tenía él con nosotros (proximidad, generosidad, sabiduría, inteligencia compartida, aportes muy importantes)— me produjo momentáneamente una sensación de irrealidad: Luis Branda “no podía morir”.
Esa sensación —que luego siempre desaparece en minutos u horas— personalmente me ha ocurrido con seres que han estado conmigo años y con otros con quienes hemos compartido solo semanas. Todo depende de la significación interior que ellos ganaron en nuestro espíritu, de su vitalidad y de aquello que nos aportaron y que fue fundamental y sólido para nosotros: fueron y siguen siendo parte de nuestros cimientos internos, sostén y motivadores de nuestros cambios reales.
Luis Branda había nacido en Uruguay en 1931, se formó como médico en la Facultad de Medicina de la Universidad de la República y posteriormente emigró a Canadá, donde fue un integrante conspicuo del desarrollo de los métodos educativos modernos en medicina (Mc Master). También actuó en España y otros países.
Branda fue el experto que contrató CLAEH en 2005 y 2007 para aportar su sabiduría en modelos modernos de educación médica a los equipos fundadores de la Facultad de Medicina CLAEH. Entre muchos otros aspectos destacamos sus enseñanzas sobre el ABP (aprendizaje basado en problemas), el respeto y estímulo a la espontaneidad de los estudiantes, el empleo de las redes cognitivas previas del alumno para introducir conceptualizaciones nuevas que fueran para ellos significativas, la relevancia imprescindible de los nuevos aportes, el trabajo en grupo cooperativo, la planificación por objetivos de aprendizaje y el papel del tutor de aprendizaje para mantener la actividad dirigida a los objetivos.
El CLAEH, los fundadores de la Facultad de Medicina CLAEH y cuantos lo conocimos y aprovechamos sus enseñanzas sabias y amistosas lo recordaremos con cariño por mucho tiempo.
