¿Qué esperan recibir los estudiantes de Humanismo Médico?

Humberto Correa1, Melanie Isern2, Jimena Pereira2, Santiago Méndez3 y Candela Píriz3

1Profesor de Humanismo Médico (HM).2Docentes tutoras de HM, 3Alumnos de segundo año

La Facultad de Medicina de la Universidad CLAEH tiene como objetivo formar médicos humanistas, clínicos expertos comprometidos con la comunidad y dotados de pensamiento crítico. Esta fuerte orientación se inscribe en la lenta pero imprescindible tarea —que también ocupa a otras pocas universidades— de cambiar el paradigma reduccionista–biologicista que ha regido durante mucho tiempo la práctica y la enseñanza de la medicina.

Quien ingresa a una determinada facultad probablemente lo hace porque está interesado en lo que le ofrece la institución. Generalmente, accede con una noción global de la oferta académica, pero no con el detalle de cada uno de sus componentes.

Por eso es importante que cada área formativa de la carrera consiga respuesta de los alumnos a tres preguntas, como insumo para poder así obtener mejores resultados:

  • ¿Saben, quieren y necesitan lo que se les va a ofrecer?
  • ¿Qué expectativas tienen de ello?
  • ¿Qué experiencias y nociones tienen de lo que se quiere ofrecer?

 

Humberto Correa Rivero

Febrero de 2021

El presente trabajo se propuso conocer las respuestas a las dos primeras preguntas por parte de los alumnos que comienzan a cursar Humanismo Médico. Ello se realizó luego de una primera clase en que se expuso el significado de ser humanista, las razones para incluir el humanismo en medicina, aspectos históricos y el concepto de humanismo en la enseñanza y en la asistencia médica.

Luego se pidió a cada alumno que expresara por escrito su visión acerca de la importancia de la empatía en la formación humanista, sus expectativas acerca de los frutos de esta asignatura y sus sugerencias sobre los contenidos que debía incluir el programa.

RESULTADOS

Las expectativas reflejadas en el trabajo de cada alumno se agruparon en diferentes categorías. Se presentan en la siguiente tabla ordenadas por orden de frecuencia decreciente, de acuerdo con el número de menciones (dado que cada alumno podía expresar más de una expectativa el resultado no totaliza 100%).

Puede apreciarse cómo los estudiantes expresaron —bajo la forma de expectativas, deseos y comentarios— su interés en desarrollar una formación y personalidad humanista. Esto traduce su preocupación por la pérdida de empatía que se ha comunicado en muchos estudiantes de medicina al avanzar en los grados de la carrera. Se aprecia en lo manifestado un gran deseo de crecimiento personal, que manifiestan como “desarrollo mental afectivo/cognoscitivo”, “abrir la mente”, “aprender a reflexionar”, “conocer otros ámbitos”, “desarrollar la afectividad” y “afirmar la identidad”.

En las sugerencias incluyeron que se trate en profundidad o se incorpore al programa: humanismo en psiquiatría, estrategias para comunicar malas noticias, la muerte, tratamiento paliativo, eutanasia, burnout, salud mental e introducción del alumno al mundo asistencial. Asimismo, se planteó abordar otros temas importantes para la profesión y la vida y que no se tratan en ningún otro lado.

COMENTARIO

A nuestro juicio estos resultados traducen que este grupo de alumnos, de veinte años en promedio, tiene la expectativa de que los cursos sean un medio formativo importante para mejorar sus capacidades —y sostenerlas en el tiempo—, tanto en la consideración y trato integral a los pacientes, como para llevar una vida plena a la par que ejercen su futura profesión. Desean adquirir principios y comportamiento humanista y hacerlos patentes en su vida entera, desarrollar su persona integralmente, adquirir apertura mental, capacidad afectivo-reflexiva y conservar la empatía que ahora sienten.

Asimismo, buscan un equilibrio entre proximidad y distancia del paciente, así como entre profesión y vida. Se observa también una preocupación por adentrarse en temas relacionados con la muerte y la salud mental. De paso, nos ofrecen una lección sobre didáctica: “cursos no muy pesados para poder aprender y disfrutar”.

¿Cuál es la razón de que quienes acaban de comenzar su formación en humanismo muestren esta expectativa humanizante para sí y su ejercicio asistencial tan intensa, profunda y decidida? Pueden plantearse varias hipótesis al respecto.

Una de ellas es que la juventud tiene naturalmente esta postura. Años atrás eso no ha sido así, pues nuestras primeras generaciones (2006-2008) resistían en buena medida la formación humanista. Esto influido seguramente por el paradigma formativo médico, de predominio absolutamente biologicista, que arrastra nuestra sociedad (nosotros y todo Occidente al menos) del siglo XX.

Otra hipótesis podría ser que estos alumnos ya tuvieron un año de cursos en esta facultad y pudieron sentirse impregnados por el ambiente humanista. Sin embargo, los alumnos recién ingresados este año han mostrado el mismo interés y apertura cuando se exploró al respecto.

Una tercera podría ser que decidieron ingresar aquí porque buscaban el enfoque humanista de nuestra formación, el que se ha difundido a partir de la práctica de nuestros egresados y es hoy reconocido en el medio. Sin embargo, en una encuesta acerca de por qué ingresaron a nuestra facultad realizada en 2019, solo el 8% de los alumnos mencionó en primer lugar el humanismo.

Una cuarta hipótesis podría ser que en este siglo XXI la juventud ha evolucionado culturalmente en forma acelerada, con un cambio de paradigma de su vida social, y al terminar el bachillerato muchos tiene una expectativa (consciente-inconsciente) de alcanzar una vida más completa, con bienestar (externo-interno) y más fraterna. Y que, al ingresar aquí, encuentran –en forma esperada o no– un tipo de respuesta que se corresponde mucho con esa motivación. Aunque nos inclinamos por esta última hipótesis, posiblemente varias de esos elementos confluyen en el resultado encontrado.

Humanismo es un ámbito que privilegia y que vive en y por la indagación de las cosas bajo la superficie, el cuestionamiento de patrones de pensamiento previos y la creación de nuevos, la discusión de temáticas del mundo actual y de coyunturas que pueden surgir en la comunidad, la enseñanza o la asistencia. Y todo esto en un ambiente amistoso, estimulante y dinámico donde se añade la base científica de análisis a diversos problemas asistenciales, afectivos, psicológicos, neurobiológicos y socioculturales.

CONCLUSIÓN

Es muy gratificante comprobar que las nuevas generaciones, poco tiempo después de ingresar en nuestra facultad, desean que su vida fructifique en amplitud e intensidad. Comprenden fácilmente que Humanismo Médico es un espacio formativo de intercambio de ideas, pensamientos y sentimientos, de apertura a los demás, de desarrollar empatía y compasión hacia los que sufren, de compartir experiencias y emociones. Los docentes y alumnos, con la colaboración de muchos especialistas de otras áreas, tenemos el objetivo de que estas expectativas (el corazón del programa) se cumplan en la mayor medida de lo posible y que eso redunde en un florecimiento multidimensional de los egresados, centrado en el trato empático e integral a los pacientes, el bienestar personal y el enriquecimiento de la vida de todos.

(Adenda: agradecemos al Dr. Edgardo Sandoya su colaboración en la edición de este trabajo)