El turismo, un desafío para la gestión del patrimonio.
Lo que solemos llamar patrimonio refiere a bienes, naturales o culturales -tangibles o no-, que consideramos de un valor excepcional y que, por ello, merecen ser protegidos y conservados para su disfrute actual y, particularmente, futuro. Sin embargo, insertos en la lógica del mercado que determina nuestra contemporaneidad, no se sustraen de la mercantilización y son colocados de lleno en la dinámica de la economía de la cultura. Pero, a diferencia de otras mercancías, el patrimonio es un recurso finito y frágil; es muy costoso, pues su soporte implica un gran sacrificio colectivo, tanto simbólico como real; y, finalmente, es extremadamente sensible ya que está estrechamente vinculado a la construcción de identidad y a cuestiones de enorme peso político por su relación con las formas en que una comunidad se cuenta para sí y para otros. En la actualidad, el turismo es, posiblemente, la manera más evidente en que se consume patrimonio y, de ese modo, la forma más potente en que es usado por las sociedades contemporáneas. Todo esto hace necesaria la reflexión sobre las maneras de cuidar esos bienes colectivos y evidencia que ponerlos a disposición de la comunidad no es una tarea sencilla ni puede eludir la consideración de los impactos y potencialidades que derivan de la actividad turística.
Este seminario se propone discutir parte de esas cuestiones y, eventualmente, proponer algunas líneas de acción que contribuyan a construir una manera más sostenible de gestionar turísticamente el patrimonio.
A cargo de Laura Ibarlucea
Fecha: 15 y 17 de febrero
Horario: 18.00 a 20.00 h
Actividad abierta, sin costo.
Más información: Escuela de Verano en la Facultad de la Cultura













